Reseña crítica del libro: Diario del año de la peste de Daniel Defoe

¡Hola! Hoy volvemos con este ojo nuclear ‘ encuarentenado’ en el que estamos para prevenir la expansión incontrolada del coronavirus Es tiempo de estrechar lazos, de apoyar a los que no conocemos, detener los mensajes de odio o alarma desinformada y, más bien, compartir afecto, vida, ánimo ánimo y, en el caso de los lectores biónicos de este canal, buena literatura

Los libros son una ventana y éste sí que lo es: en mi compartimiento secreto de iones literarios está Diario del año de la peste, de Daniel Defoe Es una ventana al pasado e, increíblemente, al presente Esa es la magia de los buenos libros Les voy a contar el porqué en este nuevo video de El Ojo Nuclear, un espacio para lectores biónicos En 1347 un barco, con bandera genovesa, atracó en el puerto de Mesina, en Sicilia, la hoy Italia

En esa nave viajaba una bacteria que pronto acabó con la cuarta parte de la población europea Era la Peste Bubónica Se transmitía a través de las pulgas de las ratas negras Esa plaga venía acompañada de otras dos variantes: la Septicémica, que afectaba la sangre, y la neumónica, que atacaba los pulmones Esa fue la peste más conocida

Sin embargo, se calcula que en la Europa Medieval surgió un brote de peste más o menos cada 11 años entre los siglos XIV y XV Pero la cosa no quedó ahí y la enfermedad llegó hasta el siglo XVI: la peste volvió a Londres en 1665 Sobre esa tragedia habla este libro Se trata de un diario imaginario porque Daniel Defoe lo escribió unos cincuenta años después de que la peste mató el 20% de la población de la metrópoli inglesa Aun así, no es ciencia ficción ni su información está colgada del cacho de la Luna

Puede que Defoe haya mentido en situarse él como testigo de los hechos, aunque cuando surgió la peste él tenía cinco años pero se basó en tratados de divulgación médica y en testimonios de sobrevivientes Yo les tengo que confesar que no lo he leído completo, pero sí me he pasado un par de horas leyendo sus páginas al azar He encontrado muchas cosas alarmantes, especialmente por su parecido con lo que estamos viviendo en estos tiempos de coronavirus Por eso es que decía que los libros son ventanas, en este caso al pasado y, también, al presente En la Europa Medieval la peste se transmitió por el libre tránsito de viajeros del extranjero, también se buscaron chivos expiatorios; miren esto: en los años de la peste miles de judíos fueron masacrados al ser acusados de la ira divina, hoy acusamos a los chinos, los italianos o a los españoles

En la Europa Medieval se afirmaba que la enfermedad era parte de un castigo divino, hoy se habla de lo mismo, de karmas y de un ‘mensaje de la naturaleza’ como se lo oí, incluso, a un rector de una universidad de prestigio en Bogotá Hablando de mensajes de la naturaleza, no sé si somos consientes de que la Tierra ha experimentado cinco extinciones masivas, cada una de las cuales fue un verdadero reinicio evolutivo Este libro del David Wallace-Wells cuenta que, todas ellas, salvo la que acabó con los dinosaurios, se debieron a los gases de efecto invernadero Pero volvamos a las comparaciones con la peste narrada en este libro y lo que podemos estar viviendo hoy: en la Europa medieval la gente también se desesperaba en el confinamiento y tomaba medidas equivocadas que contribuían a dispersar la peste, los más pudientes se fueron a sus casas de campo y dispersaron la enfermedad, también los enfermos morían porque era tal la demanda que los médicos no podían atenderlos, también los ancianos y los niños se constituían en la población más vulnerable, también la población carcelaria se sublevó, también la economía cambió tanto, como consecuencia de la enfermedad, que Europa pasó por una tremenda depresión El libro narra momentos heroicos y de solidaridad, pero también escenas de indolencia, abuso de estafadores y crueldad humana con los suyos y con los animales

Pero afortunadamente esta ventana nos deja ver diferencias: entonces no sabían de dónde venía la peste, hoy sí sabemos que es un virus y es posible que más temprano que tarde sepamos cómo controlarlo; entonces no teníamos una medicina y unos servicios de salud más o menos efectivos, hoy sí; entonces no tenían comunicaciones ni una población que supiera, por lo menos, leer o escribir, hoy sí; entonces los dirigentes no estaban preparados, hoy… bueno hay algunos que sí… En el prólogo de este libro, José Vales describe a Daniel Defoe como un ensayista, gacetillero, panfletista, espía, soplón, suplantador, con tantas deudas como pleitos y, encima de todo, un moralista barato Es más, cuenta que era un arribista porque su apellido era Foe, y le agregó ese DE para darse ínfulas de noble Puede ser Más tarde también explica que si no hubieses escrito así, es decir, poniéndose él de testigo, nadie hubiese valorado su trabajo Yo no soy experto, pero veo en Defoe la construcción de una técnica periodística y un intento de rigor y una agudeza interpretativa de los sentimientos y seres humano, genial

Veo un hombre que abrió una ventana de conocimiento para la eternidad Como sea, y para no alargarme, les dejo este libro en su cabeza: Diario del año de la peste, de Daniel Defoe Gracias por suscribirse a El Ojo Nuclear Eso me da muchos ánimos ¡Feliz cuarentena!

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